Mesotelioma industria textil Madrid

Antes de entrar en cualquier consideración de carácter jurídico hay que tener claro de lo que se está hablando. Se puede entender el mesotelioma como una enfermedad causada por la formación de células cancerosas, y por lo tanto malignas, en el revestimiento del pecho o del abdomen, ya sea en la pleura (capa delgada de tejido que cubre los pulmones) o en el peritoneo (fina membrana que cubre los órganos del abdomen). Pues bien, aunque el lector no lo crea posible, se puede observar la presencia del mesotelioma en la industria textil de Madrid.

Repercusiones para la salud

Sin perjuicio de que el presente artículo no pretende la divulgación científica, bastará decir que algunos de los síntomas de esta enfermedad cancerígena son dificultad para respirar, tos, dolor en la caja torácica y el abdomen, sensación de cansancio o estreñimiento. De la misma forma, existen diversos tipos y categorías de mesotelioma, cada uno de ellos con su respectiva denominación.

Es posible así, a modo de ejemplo, hablar del mesotelioma benigno, ya sea mesotelioma peritoneal o mesotelioma pleural benigno, cuyos síntomas son muy parecidos a los descritos, pero siendo posible en estos casos su extirpación con bastantes buenas expectativas en orden a que la enfermedad desaparezca y, por tanto, respecto de la recuperación del paciente.

Una vez descrita esta enfermedad, hay que entender su origen. El mesotelioma es producido, entre otros factores, como consecuencia de la exposición continuada al amianto o al asbesto. El asbesto es un mineral fibroso que ha sido utilizado en multitud de aplicaciones debido, en gran medida, a su resistencia al calor o a los productos químicos. Por desgracia, se ha comprobado que la exposición continuada a dicho mineral provoca, casi sin escapatoria posible, la aparición del mesotelioma, y con ello, en muchos casos, la muerte.

Si ahora se llevan al terreno jurídico las consideraciones aquí efectuadas, habrá que decir que la exposición indebida al asbesto puede llegar a provocar la interposición de las correspondientes demandas y la consecuente percepción de indemnizaciones a pagar por parte de la empresa que use tales materiales. Y ello tiene, sin perjuicio de otras, unas consideraciones laborales evidentes, que harán que la consulta con los profesionales correctos, esto es, con los abogados del accidente laboral, sea la forma adecuada de defender sus derechos.

Mesotelioma industria textil Madrid

La exposición al asbesto en las grandes ciudades es posible

Cuando se habla del amianto o del asbesto lo primero que viene a la mente es la construcción, tanto naval como de edificios, pero sepa el lector que éstos no son los únicos ámbitos en los que es posible la presencia de este funesto mineral. Así, lo que mucha gente desconoce es que tiene multitud de aplicaciones en el ámbito textil, donde se emplea para la confección de un sinnúmero de telas y tejidos.

Claro está, no me estoy refiriendo a un simple pantalón o a un traje sino, por ejemplo, a la ropa incombustible, a las cortinas de un escenario o a las mantas para soldar, sin perjuicio de que pueda ser utilizado también en revestimientos de edificios. Evidentemente, el mesotelioma no se provoca por pasar cerca o tener en la mano algo fabricado con este material, sino por una exposición continuada al mismo en su forma mineral (aspirándolo), en el proceso transformación hasta confeccionar cualquier de las aplicaciones antes descritas.

Su presencia en el centro de trabajo

Cuando antes hacía referencia al ámbito laboral es porque, como el lector podrá comprender, la enfermedad que nos ocupa es propia de quien manipula asbesto de manera habitual y queda expuesto a él de continuadamente, es decir, quien trabaja de forma permanente en un ambiente cargado de sus partículas. Antes de su prohibición en Europa la utilización de dicho material no era, de por sí, ilegal, siempre y cuando se facilitaran al trabajador las medidas de seguridad pertinentes.

Los riesgos en una actividad laboral peligrosa siempre existen, y la producción del daño no supone necesariamente la existencia de una negligencia indemnizable. Por eso si la empresa que utiliza este material se ocupara, por ejemplo, de reparar el asbesto dañado, de informar a los trabajadores de los posibles riesgos, de ventilar la zona de trabajo o de proveer del equipo de seguridad necesario, en estos casos lo normal es que ninguna responsabilidad tuviera si, efectivamente, llegara a producirse algún perjuicio.

Sin embargo, la falta de información imputable a la empresa o, por ejemplo, una demostrada negligencia supondrán la asunción de responsabilidades y las consecuentes indemnizaciones. Y éstas abarcarán, en muchos casos, no solo el daño efectivamente producido, sino también los gastos que conlleve el tratamiento contra la enfermedad, que es realmente complejo.

Mesotelioma en la industria textil en Madrid: Caso práctico, trabajadores afectados

Puedo relatar cómo Fermín G. U. acudió a mi despacho acompañado, casi diría arrastrado, por su hija, quien conocía mi labor como consecuencia de un caso anterior. Su padre padecía gran parte de los síntomas que describí al principio y, al acudir a los especialistas, había sido diagnosticado recientemente: sufría un mesotelioma maligno avanzado.

Mesotelioma industria textil Madrid. Caso práctico

Fermín G. U. había trabajado los últimos 35 años en una fábrica dedicada a la fabricación de una especie de tejido cuyo objeto era insertarlo dentro de los muros de los edificios a fin de dotarles de consistencia, a modo de armazón. Pues bien, tal tejido era directamente fabricado con asbesto, y la aspiración de tales sustancias durante tantos años le había provocado la enfermedad que sufría en la actualidad.

Para empezar, su situación podría, a efectos jurídicos, ser considerada como accidente laboral, dado además que Fermín G. U. se encontraba actualmente de baja como consecuencia de los síntomas de su avanzada enfermedad; en segundo lugar, tenía que saber cuáles habían sido las medidas de seguridad utilizadas durante la realización de su trabajo a lo largo de los años; y, finalmente, desde cuándo se encontraba expuesto al asbesto en su trabajo.

Esto último es muy importante, porque sé que desde el año 2005 el uso del asbesto está prohibido, en el ámbito de la UE, a los países que hasta ese momento todavía seguían utilizándolo. En el caso de España es desde 2001 cuando se supone que no puede utilizarse dicho material, pero a veces existen vacíos legales aprovechables para quienes no tienen escrúpulos.

También pregunté a Fermín G. U. si existían en su empresa trabajadores que tuvieran síntomas parecidos a los suyos o que, como en su caso, les hubieran sido diagnosticados. Conocía a un compañero de trabajo desde hacía 10 años, que se dedicaba a lo mismo que él, aunque tenía 20 años menos, y había empezado a sufrir síntomas parecidos, pero a los que no parecía hacerles demasiado caso.

Lo cierto es que desde sus inicios en la empresa ambos habían desarrollado su trabajo con el asbesto, y ellos lo sabían, y también que podría resultar peligroso, aunque no su verdadera dimensión. Por otra parte, las medidas de seguridad existentes ya eran antiguas desde hacía unos cuantos años, por lo que eran claramente insuficientes.

Incumplimiento de la normativa, negligencia probada e indemnización debida

Mi primer paso fue tantear a la empresa a la hora de ver si era posible un acuerdo amistoso que evitara el pleito, pero resultó imposible. Acto seguido, recomendé a Oriol J. M., el segundo trabajador, que acudiera a una revisión médica con objeto de evaluar los síntomas que tenía. Se confirmaron mis sospechas: mesotelioma por inhalación de asbesto, aunque en su caso mucho menos avanzado y, al parecer, controlable.

Interpuse la demanda una vez que Oriol J. M. también había sido declarado de baja médica y reclamé, no sólo las indemnizaciones pertinentes por accidente laboral, sino que los costes de los medicamentos y de otras pruebas que no pudieron ser costeadas por la Sanidad Pública fueran también asumidos por la empresa. Todo ello sin perjuicio, como no podía ser de otra forma, de solicitar la baja laboral definitiva, así como el grado de invalidez correspondiente que permitiera reclamar la pensión a la que ambos tendrían derecho.

En el acto del juicio las pruebas fueron concluyentes. Los informes médicos aportados no dejaban lugar a dudas de que la enfermedad era consecuencia del asbesto manipulado. Fue revisado por peritos expertos el material de protección utilizado, claramente insuficiente, y no fue admitido el argumento de la empresa en orden a que los trabajadores sabían los riesgos y estaban protegidos, con lo que el daño no podría serle imputable.

La indemnización de Fermín G. U. ascendió a 255.640€ y la de Oriol J. M. a 126.910€. También les fue reconocido el grado de invalidez solicitado y se ordenó costear aquello no cubierto por la Seguridad Social por parte de la empresa condenada, si bien ello, a día de hoy, no ha hecho falta. Diré que Fermín G. U. falleció antes de poder solicitar su pensión, pero sí pude comprobar, admito que emocionado, cómo respiró tranquilo al saber que el daño sufrido durante años permitiría aliviar la economía de su familia en forma de indemnización.

Sin mi avalada experiencia en esta materia, esto es, con el mesotelioma en la industria textil de Madrid, tanto Fermín G. U. como Oriol J. M. nunca habrían obtenido indemnización alguna, habrían dado por sentado que sus problemas eran consecuencia directa de su trabajo, debiendo soportarlas, y nunca sus verdaderos derechos habrían sido defendidos.

Manuel Díaz Cabrera

Manuel Díaz Cabrera

Manuel Díaz se especializa en derecho laboral, ofreciendo a sus clientes el mejor asesoramiento. Abogado especilistaayudando a clientes de la provincia de Madrid.
Manuel Díaz Cabrera

(Con clientes también de poblaciones de toda la provincia. Abogados para Coslada, abogados para Alcalá de Henares, abogados para Alcorcón, etc.)

Dharavi_DSC2981 via photopin (license)
Figure 5 via photopin (license)